En el Centro de Psicología Clínica y de la Salud se aplican los últimos tratamientos psicológicos
con evidencia científica. Entre estos tratamientos destacan las terapias contextuales que
pertenecen a la tercera ola de terapias conductuales o terapias de tercera generación.
Proponen un foco de actuación diferente al tradicional, analizando la función del
comportamiento humano en su contexto. Enfatizan, entre otros, la importancia del lenguaje
como vehículo para vivir una vida más flexible y significativa. En este grupo de terapias
destacan, entre otras, la Terapia de Aceptación y compromiso (ACT) y Mindfulness.
Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)
Es un tratamiento contextual asentado en un modelo teórico solido (Contextualismo funcional)
y validado por investigación básica y aplicada. Su objetivo es aumentar la flexibilidad
psicológica, permitiendo a la persona responder de manera más adaptativa a sus emociones y
pensamientos, a través de acciones encaminadas a metas personalmente valiosas.
Parte de la premisa de que el sufrimiento humano es inherente a la vida, y que la lucha por
evitarlo puede convertirse en un problema mayor que el propio malestar. Por esto, lo que ACT
propone es un plan de acción diferente, en vez de intentar evitarlo, explorar cómo sería
aproximarse a aquello contra lo que luchamos tan intensamente.
Además, sostiene que en la base de los problemas psicológicos se encuentra el lenguaje
(Teoría de los Marcos Relacionales). A veces las personas podemos enredarnos en nuestros
pensamientos o sensaciones molestas, por eso no solo se trabaja desde la palabra si no a
través de ejercicios experienciales, vivencias, metáforas o paradojas, de forma que se pueda
recontextualizar el contenido de esos pensamientos, clarificar qué importa en su vida y
adquirir un compromiso de acción.
Mindfulness
El Mindfulness o atención plena, es un conjunto de habilidades terapéuticas que se integran en
este enfoque. Involucran prestar atención al momento presente con apertura y curiosidad, es
decir, es un proceso de conciencia, no de pensamiento. Implica prestar atención a la
experiencia en el momento presente en lugar de quedar atrapados en los pensamientos,
incluso si nuestra experiencia en el momento es difícil o dolorosa, podemos abrirnos a ella y
sentir curiosidad en lugar de huir.
La atención plena es útil para mejorar el autoconocimiento, aprender más sobre cómo
sentimos, pensamos y reaccionamos, para conectar de manera profunda e íntima con las
personas que nos importan, incluyéndonos a nosotros mismos. También, podemos usarla para
influir en nuestro propio comportamiento y ampliar nuestro repertorio de respuestas al
mundo en el que vivimos.
Se ha demostrado que la atención plena es útil en diversas intervenciones terapéuticas, como
la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), ayudando a mejorar la calidad de vida en
distintas poblaciones.

Director del Centro / Psicólogo clínico

Psicóloga sanitaria / Especialización en adolescentes y adultos
«Financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU»
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